Cuándo y cómo trasplantar una planta de interior
El trasplante es una de las pocas tareas de cuidado donde hacerlo más no es mejor. Una planta no quiere una casa más grande cada primavera: quiere la del tamaño justo, cambiada solo cuando de verdad se le ha quedado pequeña. Trasplanta por corazonada y la frenas; espera demasiado y las raíces se enrollan en una bola apretada que no puede beber.
El truco está en conocer las señales reales y luego cambiar lo menos posible.
Señales de que de verdad toca
- Raíces que se escapan por los agujeros de drenaje, o que giran sobre la superficie de la tierra.
- El agua atraviesa la maceta de golpe y sale por abajo sin mojar la tierra: hay más raíz que sustrato.
- La planta está desequilibrada por arriba y se vuelca, o se seca mucho más rápido que antes.
- Lleva más de dos años en la misma maceta y el crecimiento se ha parado a pesar de buena luz y riego.
Una o dos de estas juntas son la señal. Una planta que simplemente tiene sed o está amarilleando no suele necesitar trasplante: necesita otra solución.
Cuándo no trasplantar
Sáltatelo si la planta está enferma, estresada o en plena parada invernal. Trasplantar es una pequeña cirugía; hazlo cuando la planta está creciendo y fuerte, idealmente en primavera o a principios de verano. Una planta que lo está pasando mal necesita que resuelvas su problema primero, no una maceta nueva.
Elegir la maceta siguiente
Sube una sola talla —unos 2–4 cm más de ancho. Pasarse es un error de verdad: una planta pequeña en una maceta enorme queda rodeada de una masa de tierra mojada que sus raíces no pueden beber, y llega la podredumbre. Asegúrate de que la maceta tenga agujero de drenaje. El barro respira y se seca rápido (perdona si tiendes a regar de más); la cerámica esmaltada y el plástico retienen la humedad más tiempo.
Los pasos
- Riega la planta el día antes: con las raíces húmedas aguanta mejor el cambio.
- Sácala con cuidado; desenreda con suavidad las raíces que giran y recorta las marrones o blandas.
- Añade sustrato nuevo y aireado a la maceta nueva, coloca la planta a la misma profundidad que antes y rellena alrededor.
- Riega a fondo para asentar la tierra y luego deja que escurra.
Después del trasplante
La tierra fresca retiene más agua que la vieja masa apelmazada de raíces, así que afloja el riego un par de semanas y deja que la planta se asiente antes de abonarla. Todo su ritmo de riego acaba de cambiar: una maceta más grande y tierra nueva se secan a otro ritmo que las de antes.
Ese cambio es fácil de olvidar, y es justo el tipo de cosa que Foliora lleva por ti: cuando trasplantas, ajusta el cuidado de la planta a la nueva maceta y el nuevo sustrato, en lugar de mantenerla en un ritmo que ya no le queda.
Common questions
- ¿Cómo sé cuándo trasplantar una planta de interior?
- Busca raíces que giran en la superficie o asoman por los agujeros de drenaje, agua que atraviesa la maceta de golpe, o una planta que se seca y se cae en uno o dos días. La mayoría necesita trasplante cada 1–2 años, a medida que se le queda pequeña la maceta.
- ¿Cuál es la mejor época del año para trasplantar?
- A principios de primavera, cuando la planta entra en crecimiento activo, para que se recupere rápido. Evita trasplantar una planta en parada en pleno invierno, salvo que sea una emergencia como una podredumbre de raíz.
- ¿Cuánto más grande debe ser la maceta nueva?
- Solo una talla más: unos 2–5 cm más de ancho. Una maceta demasiado grande retiene un exceso de tierra mojada alrededor de las raíces, lo que invita a la podredumbre en lugar de a un crecimiento más rápido.